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21 octubre, 2014

La conducta alimentaria es manipulada por la microbiota intestinal

El Microbioma podría abrir posibilidades para prevenir una variedad de enfermedades como la obesidad, la diabetes o los cánceres del tracto gastrointestinal.

La conducta alimentaria es manipulada por la microbiota intestinal » Las bacterias en el intestino son manipuladoras y hay una diversidad de intereses representados en el Microbioma, algunos alineados con nuestros propios objetivos de la dieta, y otros no.
Las bacterias intestinales pueden manipular lo que comemos con el fin de asegurar para sí el mejor ambiente, según confirman los investigadores de la Universidad de California-San Francisco, la Universidad Estatal de Arizona y la Universidad de Nuevo México, en una revisión de la investigación publicada en la revista BioEssays (octubre, 2014).  Su trabajo, que revisó la investigación previa sobre la conexión entre la flora intestinal y la psicología humana y el comportamiento, fue financiado por la Sociedad Americana del Cáncer, la Fundación Bonnie J. Addario, el Instituto de Estudios Avanzados de Berlín y los Institutos Nacionales de Salud.

Las bacterias en el intestino son manipuladoras y hay una diversidad de intereses representados en el Microbioma, algunos alineados con nuestros propios objetivos de la dieta, y otros no. Así que muchas bacterias viven en nuestro tracto digestivo (superando en número a nuestras propias células casi cien veces) de manera colectiva, como un ecosistema o "Microbioma" formado por diferentes especies con distintas necesidades que aumentan y disminuyen dependiendo de la naturaleza de su entorno.

Uno de los principales factores determinantes de nuestro medio ambiente intestinal, por supuesto, es la comida que comemos. Algunas bacterias intestinales prefieren consumir grasa, por ejemplo, mientras que otros prefieren el azúcar. Es por eso que los investigadores han sugerido que las bacterias intestinales podrían tratar de manipular su entorno de forma activa en su propio beneficio. Eso, a su vez, significaría manipular nuestro comportamiento por medio de antojos de determinados alimentos, aversiones alimentarias o sentimientos de angustia que sólo se satisfacen con el consumo de ciertos alimentos.

Aunque no hay evidencia directa de tal manipulación, los investigadores revisaron un estudio que encontró diferentes metabolitos microbianos en la orina de personas que se identificaron como "deseosos de comer chocolate", en comparación con otras personas que se describieron a sí mismos como "indiferentes al chocolate", incluso cuando ambos grupos fueron alimentados con dietas idénticas.

Aunque no está claro exactamente qué mecanismos bacterianos utilizarían para manipular nuestro comportamiento, hay un fuerte apoyo teórico para esa posibilidad. La investigación ha confirmado una fuerte conexión entre la composición de nuestros flora intestinal y el funcionamiento de los sistemas inmunológico, nervioso y endocrino (hormonal). Algunas investigaciones han sugerido que las bacterias pueden liberar moléculas de señalización que afectan a la actividad del nervio vago, que va desde el intestino a la base del cerebro. Los microbios tienen la capacidad de manipular el comportamiento y estado de ánimo a través de la alteración de las señales nerviosas en el nervio vago, el cambio de los receptores del gusto, la producción de toxinas que nos hacen sentir mal, y la liberación de recompensas químicas que nos hacen sentir bien.

Otro estudio encontró que los humanos que bebían una bebida probiótica mostraron una mejoría en el estado de ánimo, pero sólo si se sentían muy bajos de ánimo antes de beberla.

De otro lado, lo que comemos es el mayor determinante de qué tipo de bacterias viven en nuestros intestinos y así las personas que viven en Japón, por ejemplo, contienen bacterias especializadas que ayudan en la digestión de las algas marinas. Otros estudios han demostrado que podemos cambiar la composición de nuestros flora intestinal en tan sólo 24 horas después de cambiar nuestra dieta.

El estudio confirma que el cambio de la composición del Microbioma (ya sea a través de cambiar la dieta o el consumo de probióticos) podría tener grandes implicaciones para la salud de manera que el Microbioma podría abrir posibilidades para prevenir una variedad de enfermedades como la obesidad, la diabetes o los cánceres del tracto gastrointestinal.

Alcock J, Maley CC, Aktipis CA. Is eating behavior manipulated by the gastrointestinal microbiota? Evolutionary pressures and potential mechanisms. Bioessays. 2014 Oct;36(10):940-9.

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/bies.201400071/pdf

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