FAQ

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  • El término “probiótico” fue introducido por primera vez en 1965 por Lilly y Stillwell; a diferencia de los antibióticos, se definió al probiótico como aquel factor de origen microbiológico que estimula el crecimiento de otros organismos. En 1989, Roy Fuller enfatizó el requisito de viabilidad para los probióticos e introdujo la idea de que tienen un efecto beneficioso para el huésped.

    Los probióticos son microorganismos vivos que pueden incluirse en la preparación de una amplia gama de productos, incluyendo alimentos, medicamentos, y suplementos dietéticos. Las especies de Lactobacillus y Bifidobacterium son las usadas más comúnmente como probióticos.

    En términos estrictos, sin embargo, el término “probiótico” debe reservarse para los microorganismos vivos que han demostrado en estudios humanos controlados producir un beneficio a la salud.

    Según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) los probióticos son microorganismos vivos que cuando son administrados en cantidades adecuadas confieren un beneficio de salud al huésped. Existe una gran cantidad de estudios relacionados con los beneficios generales de su consumo, y poco a poco va apareciendo suficiente evidencia en humanos que examina los efectos regulatorios de los probióticos en la acumulación de la grasa visceral abdominal.
  • Los "microorganismos", también llamados microbios u organismos microscópicos, son seres vivos que sólo pueden visualizarse con el microscopio. Deriva de "micro" del griego diminuto, pequeño y "bio" del griego vida y significa, por tanto, "seres vivos diminutos". Son organismos dotados de individualidad que presentan, a diferencia de las plantas y los animales, una organización biológica elemental. En su mayoría son unicelulares, aunque en algunos casos se trate de organismos compuestos por células multinucleadas, o incluso multicelulares.

    Dentro de los microorganismos se encuentran las bacterias, las levaduras y los hongos.

    Algunos de ellos son patógenos, otros son inócuos y algunos como los probióticos son beneficiosos para nuestra salud.
  • No.

    Los probióticos son aquellos microorganismos vivos que, al ser agregados como suplemento en la dieta, afectan en forma beneficiosa al desarrollo de la flora microbiana en el intestino y/o a nuestra salud.

    Los probióticos estimulan las funciones protectoras del sistema digestivo y son también conocidos como bioterapéuticos, bioprotectores o bioprofilácticos. Son lo opuesto a las bacterias patógenas que son causante de enfermedades, algunas con importantes repercusiones en la historia humana.
  • Las bifidobacterias son un grupo de bacterias que normalmente viven en el tracto digestivo. Pueden ser cultivadas fuera del cuerpo y luego se pueden tomar por vía oral como suplementos o alimentos.

    Las bifidobacterias pertenecen a un grupo de bacterias llamadas “probióticos”, que son bacterias “amigables” y se toman para que crezcan y se multipliquen en las áreas del cuerpo donde normalmente crecerían.

    Las bifidobacterias se usan para muchas afecciones que afectan a los intestinos. Se usan para prevenir la diarrea en los lactantes y en los niños y para la diarrea del viajero en los adultos. Algunas personas toman bifidobacterias para restaurar en el tracto digestivo el balance de “bacterias buenas” que han sido eliminadas por la diarrea, la radiación, la quimioterapia, los antibióticos u otros problemas. Las bifidobacterias se usan también para tratar enfermedades intestinales, tanto en adultos como en niños (enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa), así como para el tratamiento de eczema atópico, infecciones por hongos (candidiasis), estimular el sistema inmune o reducir el colesterol.

    La microbiota intestinal tiene muchas funciones beneficiosas relacionadas con la salud humana. Hay estudios que sugieren una posible relación entre su composición y el desarrollo de determinadas enfermedades metabólicas como la obesidad. La composición de la microbiota intestinal promueve la alteración en la homeostasis energética, en la utilización de la dieta ingerida y en el almacenamiento de los lípidos. Hay estudios que demuestran que ell aumento de bifidobacterias tras la manipulación dietética se asocia a la reducción de peso, a los efectos adipogénicos de la dieta, a la permeabilidad intestinal y a los marcadores inflamatorios, de manera que un aumento de bifidobacterias puede estar acompañado por pérdida de peso y reducción de los parámetros relacionados con la obesidad.
  • Tienen un nombre muy parecido y, por ello, es normal que confundamos los términos probiótico y prebiótico aunque en realidad son conceptos diferentes.

    El intestino humano está colonizado por bacterias de más de mil especies distintas, que forman la flora intestinal. Cohabitan bacterias buenas y nocivas, aunque suele haber un equilibrio entre ambas que protege de la agresión de otros microorganismos. Sin embargo, una mala alimentación, el estrés o la aparición de algunas enfermedades pueden favorecer el crecimiento de las bacterias perjudiciales. Para mejorar la flora bacteriana intestinal están los probióticos. Los probióticos son bacterias no patógenas que contribuyen al equilibrio de la flora intestinal, refuerzan nuestras defensas y mejoran nuestra salud en general.

    Los prebióticos, a diferencia de los probióticos, no son bacterias vivas sino hidratos de carbono que nuestro organismo no digiere y que favorecen el crecimiento de las bacterias beneficiosas. En otras palabras, son el alimento de los probióticos y favorecen su reproducción, por lo que ayudan a mejorar nuestra salud y bienestar. Su ingesta mejora las funciones intestinales y al inhibir el crecimiento de las bacterias dañinas, se reduce el riesgo de contraer enfermedades como diarreas infecciosas. Dos de los prebióticos más estudiados son la inulina -una fibra alimentaria- y los fructooligosacáridos (FOS), derivados de ésta.
  • Son productos que incorporan conjuntamente probióticos y prebióticos. La intención es que al llegar al intestino los probióticos lo hagan acompañados de aquellas sustancias (prebióticos) que ayuden a su crecimiento y colonización.
  • Para que un microorganismo pueda realizar su función de protección tiene que cumplir los postulados de Huchetson: Ser habitante normal del intestino, tener un tiempo corto de reproducción, ser capaz de producir compuestos antimicrobianos y ser estable durante el proceso de producción, comercialización y distribución para que pueda llegar vivo al intestino. Es importante que estos microorganismos puedan ser capaces de atravesar la barrera gástrica para poder multiplicarse y colonizar el intestino.

    Con el fin de evaluar las propiedades de los probióticos, la Consulta de Expertos de la Organización Mundial de la Salud sobre “Evaluación de las Propiedades Saludables y Nutricionales de los Probióticos en los Alimentos” propuso que se utilizaran las siguientes directrices: (a) los microorganismos probióticos utilizados deberían ser capaces no sólo de sobrevivir al paso por el aparato digestivo, sino también de proliferar en el intestino. Esto significa que deberían ser resistentes a los jugos gástricos y poder crecer en presencia de bilis, en las condiciones existentes en los intestinos, o ser consumidos en un vehículo que les permita sobrevivir al paso por el estómago y a la exposición a la bilis; (b) Los probióticos deben poder ejercer sus efectos beneficiosos en el huésped mediante su crecimiento y/o actividad en el cuerpo humano. Sin embargo, lo que importa es la especificidad de la acción, y no la fuente del microorganismo; (c) Es necesario perfeccionar los ensayos in vitro para comprobar y así garantizar la capacidad de los probióticos de funcionar en los seres humanos o bien realizar ensayos clínicos en humanos que permitan estudiar directamente dicha relación.
  • En el sistema digestivo, existen más de mil especies bacterianas y más de la mitad del peso de la materia que se encuentra en el colon corresponde a células bacterianas cuyo número es diez veces superior al de todas las células de los tejidos que constituyen el cuerpo humano. Se sugiere que éstas bacterian tienen en sus genomas unas 150 veces más genes únicos que todo el genoma humano (unos 3,3 millones de genes). La mayor parte de estos microorganismos se localizan a lo largo del tracto digestivo, situándose la mayor concentración de éstos en el colon.La colonización bacteriana del intestino comienza con el nacimiento, y continúa durante toda la vida, con cambios notables en función de la edad.

    A lo largo de la vida la composición de la microbiota digestiva se incrementa, tanto en diversidad como en riqueza, y llega a su máximo desarrollo en la edad adulta con una composición bacteriana que permanece relativamente estable a lo largo de la vida. Aunque la composición es individual, variando entre una y otra persona, hay un número estable de géneros y especies bacterianas denominados ‘enterotipos’.

    Los cambios en los hábitos alimentarios podrían explicar hasta el 57% de la variación en la composición de la microbiota intestinal, lo que indica que la dieta juega un papel importante en el cambio de poblaciones clave de la microbiota intestinal pudiendo transformar el fenotipo saludable en una entidad inductora de enfermedad o viceversa. Estudios llevados a cabo en humanos demuestran que el fenotipo obeso posee una microbiota intestinal caracterizada por el incremento de su capacidad de obtener energía a partir de la dieta mediante la sobreexpresión de genes relacionados con el metabolismo fermentativo.
  • La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan en el tracto intestinal humano. Existen numerosas evidencias que apoyan la idea de que la microbiota intestinal y su genoma (el microbioma) desempeñan un papel fundamental en la fisiología y el desarrollo del organismo. La composición y funciones del microbioma dependen de muchos factores relacionados con el estilo de vida que, a su vez, determinan el estado de salud y el riesgo de desarrollar trastornos relacionados con la alimentación y el comportamiento. Estos factores incluyen la dieta, los hábitos alimentarios, la ingesta de antibióticos e incluso el tipo de parto. La edad y el sexo también desempeñan un papel importante. Todo esto puede influir en la comunicación y las funciones del intestino, el cerebro y tejidos periféricos, como el hígado, el páncreas y el tejido adiposo.

    Entre los nuevos métodos utilizados para estudiar la ecología microbiana de las complejas comunidades bacterianas, el enfoque metagenómico es considerado como el método ‘gold standard’ para la secuenciación de alta calidad. La metagenómica es el estudio de las comunidades microbianas a través de la secuenciación de bases, análisis funcional y/o composicional de todos los genomas microbianos contenidos en una muestra. La alteración en los patrones alimentarios, como también la edad y la genética, no solo afecta al equilibrio energético sino que tiene mayor impacto en la modificación de la microbiota intestinal y en la expresión de genes de la misma. Todo ello puede promover la obesidad e incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas.

    Si bien todavía no se conocen completamente los mecanismos por los que el microbioma influye en la salud y el bienestar, el avance en su conocimiento ayudará al desarrollo de recomendaciones dietéticas y estrategias de intervención nutricional que permitan un mayor control de sus funciones, previniendo así trastornos de conducta y relacionados con la alimentación.
  • Estudios recientes sobre la microbiota intestinal han demostrado que la obesidad está asociada con una reducción de las bacterias Gram-negativas (Bacteroidetes), y un incremento de las Gram-positivas (Firmicutes). En otros estudios se encontró que los pacientes obesos presentaban una mayor cantidad de Firmicutes que de Bacteroidetes en comparación con los delgados demostrando que la microbiota intestinal de los individuos obesos es menos diversa que la de los individuos no obesos. También se ha encontrado que la microbiota que reside en el tracto gastrointestinal puede ser uno de los factores que afectan el balance energético.

    Alteraciones en la proporción de Bacteroidetes y Firmicutes, llevan a un cambio en los patrones de fermentación que pueden explicar la ganancia de peso. La mayoría de los Bacteroidetes se encuentran asociados al metabolismo de los carbohidratos, mientras que los Firmicutes están asociados con sistemas de transporte, lo cual propone que cualquier desviación de este microbioma puede llevar a la obesidad. De esta manera se puede decir que los microbiomas intestinales compuestos en su mayoría por Firmicutes, facilitan la ingestión y fermentación de carbohidratos indigeribles en Ácidos Grasos de Cadena Corta, mecanismo responsable del fenotipo de la obesidad en humanos.
  • En el organismo humano hay diez veces más células microbianas que células humanas. Casi siempre, estos microorganismos son nuestros socios en salud y contribuyen a mantener el sistema inmunitario fuerte y a la digestión de los alimentos para producir nutrientes esenciales, entre muchas otras tareas. No obstante, cada vez hay más indicios de que, en ciertas condiciones, algunos de estos microorganismos podrían empeorar nuestra salud y aumentar el riesgo de contraer enfermedades.

    A través de nuevos instrumentos genómicos, los investigadores han identificando de manera sistemática muchos microorganismos que viven tanto dentro como sobre nuestros cuerpos y con las herramientas y la información disponibles para estudiar estos ecosistemas microbianos, los investigadores están cambiando su enfoque y en vez de preguntar "¿Quién está ahí?", ahora preguntan "¿Qué están haciendo?" La meta es entender qué hacen los microorganismos para ayudar a mantener la salud humana o a crear las condiciones para las enfermedades. En los primeros trabajos en esta área se asociaron los microorganismos que se encuentran en los intestinos a la obesidad, lo cual constituye un factor de riesgo de cáncer.

    En trabajos de investigación se ha adelantado que las comunidades de microorganismos que viven en los intestinos inciden en la alimentación - o son afectadas por ésta. Los investigadores han sabido por mucho tiempo que los microorganismos digieren los alimentos que los seres humanos no pueden digerir, y, que de esta manera proporcionan los nutrientes que los humanos necesitan, de forma que el tipo de bacterias que viven en nuestro colon incide directamente en la cantidad de energía que se produce a partir de los alimentos que consumimos. Por ello no se trata solamente de lo que comemos, sino también de las bacterias que tenemos en nuestros intestinos que descomponen lo que comemos.

    Si se determina que diferentes configuraciones de microorganismos están asociadas a un menor riesgo de contraer ciertas enfermedades, entonces podrían prevenirse (o incluso tratar) estas enfermedades, simplemente modificando las comunidades microbianas. Para diseñar estrategias de prevención y tratamiento de enfermedades, es crucial que se identifiquen los mecanismos mediante los cuales estas bacterias señalizan sus efectos en el anfitrión humano.

    Numerosos investigadores han descubierto diferencias entre personas obesas y delgadas en más de 300 genes bacterianos, muchos de los cuales están implicados en el metabolismo de carbohidratos y grasas. Las bacterias que viven en los intestinos ayudan a la digestión de la comida e influyen en la eficiencia con que funciona el metabolismo, absorbiendo las calorías en el cuerpo. Usando a gemelos obesos y delgados como sujetos, los investigadores han descubierto distintas diferencias en sus comunidades microbianas. Esto sugiere que la gente con sobrepeso puede no incorporar al metabolismo las calorías de manera tan eficiente como la gente delgada, debido al tipo de bacterias que se encuentra en sus intestinos.
  • En estudios en animales que recibieron las bacterias del intestino de seres humanos obesos se demostró que aquellos engordaban más y acumulaban más grasa que los animales que recibieron la microbiota de seres humanos delgados. Se detectó que los Bacteroidetes fueron capaces de colonizar los intestinos de los animales obesos, acomodándose en nichos no ocupados y activando cambios en el metabolismo, mientras que ninguna de las bacterias de los obesos pudo invadir a los delgados para hacerles acumular grasa. Esta investigación demuestra que la transmisión de los rasgos físicos y metabólicos a través de las comunidades microbianas en el intestino depende de la dieta.

    Los científicos consideran que este hallazgo puede representar un paso importante hacia el desarrollo de nuevas terapias basadas en el empleo de probióticos personalizados para el tratamiento o prevención de la obesidad.

    Como los cambios en las proporciones relativas entre Firmicutes y Bacteroidetes de la microbiota intestinal se han asociado a la obesidad en humanos, un probiótico capaz de revertir esa situación será capaz de lograr una reducción de peso.
  • Se han registrado más de 10.000 estudios científicos internacionales sobre probióticos sugiriendo diversas modalidades de tratamiento desde 1954. En los últimos años se vienen publicando alrededor de 2.000 artículos por año, lo que demuestra el incremento del interés y la concienciación de los beneficios para la salud de los probióticos.

    La seguridad en el uso de probióticos es un aspecto de mucha importancia ya que su popularidad está siendo creciente. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud establece una serie de aspectos críticos que deben evaluarse en los preparados: Ausencia de genes de resistencias a antibióticos transmisibles; ausencia de actividades metabólicas perjudiciales que produzcan sustancias como el ácido D-láctico que puede ocasionar cambios neurológicos; determinación de la producción de toxinas y capacidad hemolítica y prevención de las mismas si la cepa pertenece a una especie potencialmente productora; ausencia de infectividad en animales inmunodeprimidos; existencia de estudios de vigilancia sobre los posibles efectos adversos de un consumo continuado; existencia de estudios de vigilancia sobre los posibles efectos adversos de un consumo continuado.

    Los ensayos clínicos realizados hasta la fecha no han demostrado que el uso de probióticos esté asociado a la aparición de efectos adversos de relevancia clínica.

    Con el fin de estudiar la cepa B. animalis subsp. lactis CECT 8145 a fondo con respecto a la seguridad para el consumo humano, se han llevado a cabo todas las recomendaciones sugeridas por la OMS y FAO. Además, Se ha secuenciado todo su genoma, de acuerdo con lo recomendado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Los resultados de todos estos estudios permiten concluir que la cepa B. animalis subsp. lactis CECT 8145 es segura y se puede clasificar dentro del listado de especies seguras GRAS y QPS.
  • Es muy difícil generar una sobredosis de probióticos. Se pueden tomar suplementos que contengan hasta 30 mil millones totales de microorganismos probióticos por día sin que esto cause algún efecto negativo orgánico.
  • Algunas personas experimentan aumento de gas intestinal, diarrea leve o malestar estomacal mientras su cuerpo se ajusta a altas dosis de probióticos.
  • No se tiene suficiente información sobre el uso de las bifidobacterias durante el embarazo y la lactancia por lo que no se aconseja su uso.

    Existe cierta preocupación de que los probióticos podrían crecer demasiado bien en las personas con un sistema inmunológico débil y producir infecciones. Aunque esto no ha ocurrido específicamente con las bifidobacterias cuando se tiene un sistema inmunológico debilitado debe consultarse con un médico antes de usar probióticos.

    Puede haber interacciones entre probióticos y antibióticos, por lo que no se recomienda su combinación, ya que al hacerlo se podría reducir la eficacia de estos microorganismos. Por el contrario, no se conoce ninguna interacción de probióticos con hierbas, suplementos o alimentos.
  • Las bacterias probióticas deben ser viables en el producto, de manera que los consumidores pueden beneficiarse de sus efectos saludables. Es necesario que estas bacterias sobrevivan a varias fases, como los tratamientos del procesamiento, las condiciones de almacenamiento y la tolerancia a las condiciones del cuerpo humano. Se han investigado diversos factores que afectan a la viabilidad y la estabilidad de las bacterias probióticas a lo largo de las fases mencionadas, desarrollando cápsulas gastro-resistentes y envases que protegen la viabilidad de los probióticos.
  • Los probióticos en sí mismos no producen reacciones alérgicas, pero si pueden provocarlas otros ingredientes asociados, por lo que siempre es necesario leer la lista de ingredientes, especialmente si se tiene alergia definida.
  • Aunque los beneficios para la salud de los probióticos se obtienen también cuando se toman con el estómago vacío, lo mejor es tomarlos con los alimentos. El estómago es un ambiente muy ácido, pero después de comer se vuelve menos ácido lo que permite que más bacterias vivas puedan sobrevivir a la acidez gástrica y hacer su camino al tracto intestinal.
  • El probiótico Dieta y Más es la cepa Bifidobacterium animalis subsp. lactis CECT 8145 que es capaz de reducir el contenido de grasa corporal y mejorar los biomarcadores del síndrome metabólico.

    Se ha comprobado que esta cepa reduce significativamente el contenido de grasa corporal en comparación con otras cepas comerciales.
  • La microbiota intestinal actualmente se considera un factor adicional que influye en el metabolismo energético y la obesidad y el proceso de colonización intestinal aumenta la capacidad del hospedador, tanto para extraer energía de la dieta como para almacenarla en los adipocitos por diversos mecanismos.

    Las bacterias intestinales comensales disponen de un conjunto de enzimas y transportadores especializados en la digestión de polisacáridos complejos, que de otro modo serían inaccesibles para los seres humanos. La fermentación microbiana de los compuestos no digeribles de la dieta puede proporcionar aproximadamente el 10% de la energía diaria. La microbiota intestinal también puede influir en el balance energético mediante la modificación de la expresión de genes del hospedador implicados en el metabolismo de lípidos y glúcidos. La colonización del intestino por la microbiota convencional también parece favorecer el desarrollo de obesidad derivada del consumo de una dieta con alto contenido en grasas y azúcares. Algunas bacterias comensales también parecen regular los niveles de lipoproteínas y colesterol séricos a través de su actividad sobre el metabolismo de ácidos biliares, contribuyendo a su desconjugación e hidrólisis.

    El probiótico Dieta y Más ha demostrado en diferentes estudios como actúa sobre péptidos del sistema neuroendocrino (neuropéptidos) implicados en la ingesta, además de reducir el tamaño de los adipocitos y disminuir los niveles de grelina e incrementar los de adiponectina en suero, lo que sugiere un efecto en la regulación del crecimiento del tejido adiposo y en la obesidad. Todo ello mejora la esteatosis hepática y la resistencia a la insulina, además de haber demostrado efectos positivos en el metabolismo de lipoproteínas y colesterol.
  • De todos los factores que pueden conducir a modular la composición de la microbiota intestinal y el peso corporal, los cambios en la dieta son posiblemente los más inmediatos a la hora de establecer pautas terapéuticas frente al sobrepeso y la obesidad. En este sentido, en base a las funciones que determinadas bacterias probióticas desempeñan en el metabolismo intestinal, el suministro de probióticos se considera una posible alternativa para restablecer condiciones de disbiosis de la microbiota intestinal relacionadas con la obesidad, así como ciertos biomarcadores asociados a esta patología.

    La principal diferencia entre Dieta y Más y otros probióticos es que Dieta y Más está avalado por numerosa evidencia científica lo que ha promovido la concesión de una patente (P201331088: “Nueva cepa de B. animalis subsp. lactis CECT 8145 y su uso para el tratamiento y/o prevención de sobrepeso y obesidad y enfermedades asociadas”. Patricia Martorell Guerola, Mª Empar Chenoll Cuadros, Daniel Ramón Vidal, Pepa Ortiz Serrano, Silvia Llopis Pla, Núria González Martinez, Salvador Genovés Martinez, Beatriz Casinos Ramos. Ángela Silva Angulo, Amaya Aleixandre).

    Dentro de los estudios realizados con el probiótico Dieta y Más se ha observado que reduce el peso corporal y la tendencia a la obesidad, además de la restauración de la microbiota intestinal y la reducción de biomarcadores de inflamación o del síndrome metabólico. También se ha descrito que reduce el tamaño de los adipocitos, el peso del tejido adiposo blanco y el colesterol total tras una dieta alta en grasa. En este sentido, es importante destacar que los resultados obtenidos en los ensayos son específicos de la cepa analizada, sin que puedan extrapolarse los resultados o los mecanismos de acción a la especie o al género en conjunto.

    En general, el género Bifidobacterium se asocia consistentemente de manera negativa con la obesidad y el control de la acumulación de tejido adiposo parece deberse a su capacidad para transformar el ácido linoleico de la dieta en ácido linoleico conjugado en el tejido adiposo. Asimismo, se ha demostrado recientemente que el suministro de algunas cepas del género Bifidobacterium producen una reducción de la absorción de grasa dietética con concomitante reducción de grasa visceral, grasa depositada en hígado y del peso corporal, una disminución del tamaño de los adipocitos, así como de los niveles séricos de colesterol, triglicéridos y glucosa mejorando la sensibilidad a la insulina. Finalmente, es capaz de reducir el patrón inflamatorio de la obesidad y sus co-morbilidades.
  • La obesidad es una patología multifactorial asociada a una creciente tendencia hacia la ingesta excesiva de energía en la dieta en comparación con el gasto calórico, pero que además está influida por factores genéticos, fisiológicos, metabólicos, sociales y culturales. En la mayoría de los países europeos, entre ellos España, el porcentaje de obesidad se ha incrementado entre un 20% y un 40% en los últimos 10 años y de forma alarmante en la población infantil. La obesidad constituye además un grave problema de salud pública ya que está acompañada por el desarrollo de patologías metabólicas y crónicas relacionadas, como son resistencia a la insulina y diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, hígado graso y dislipidemias, entre otras. Se ha señalado recientemente que la microbiota que coloniza el intestino humano puede jugar un papel importante en el desarrollo de la obesidad y de otras enfermedades metabólicas e inmunológicas del hospedador. Dicha afirmación se basa en estudios metagenómicos recientes que han determinado que existen diferencias de microbiota intestinal entre individuos delgados y obesos. Las diferencias observadas se asocian a la presencia en individuos obesos de una población microbiana con mayor capacidad para recuperar energía de la dieta y/o que favorece la aparición de un estado de inflamación crónica de grado bajo.

    La microbiota intestinal y el individuo han establecido a lo largo de su evolución conjunta una asociación simbiótica que les ha permitido alcanzar una estabilidad funcional. La microbiota intestinal realiza o complementa una serie de funciones metabólicas necesarias para el desarrollo del organismo. Entre ellas, la microbiota está implicada en la recuperación de energía de la dieta a través de la utilización de compuestos no digeribles, la síntesis de vitaminas esenciales, la absorción de micronutrientes, la biotransformación de xenobióticos, la estimulación del sistema inmunitario y la resistencia a patógenos. La microbiota intestinal humana está dominada por Firmicutes y Bacteroidetes. El estudio del metagenoma humano ha establecido el agrupamiento de la microbiota intestinal humana en enterotipos característicos representados por grupos microbiológicos dominantes. La diferenciación de la composición de la microbiota intestinal y de su funcionalidad parece estar asociada a la dieta.

    El objetivo del empleo de Dieta y Más está dirigido a su potencial para aportar un efecto beneficioso en la salud ligado a una mejor función digestiva y metabólica reduciendo el tejido adiposo asociado al sobrepeso y la obesidad.
  • La teoría de la programación o desarrollo sugiere que la salud humana está determinada por los eventos que ocurren durante la edad más temprana de la vida, incluyendo la etapa intrauterina y la primera infancia, que es cuando el sistema es más plástico y sensible al medio ambiente y al entorno nutricional, y que pueden conducir a un incremento en el riesgo de enfermedad en la vida adulta. Esta teoría del desarrollo está promovida por factores nutricionales, hormonales y metabólicos, además de por la exposición a la microbiota maternal por vía intrauterina y durante el parto y la lactancia en etapas que son críticas en el desarrollo inmunológico. El embarazo y la primera infancia son, por tanto, las etapas más interesantes y objetivos de las nuevas intervenciones dietéticas o de otra índole, para reducir el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad en las generaciones futuras.

    Estudios sobre la microbiota fecal de niños que habían desarrollado sobrepeso y obesidad demuestran que presentaban niveles menores de bifidobacterias en comparación con los niños con normopeso. En general, estos resultados apoyan la hipótesis de que las Bifidobacterias, que comprenden la microbiota predominante de los lactantes, podrían modular el desarrollo corporal a través de la colonización de la mucosa, maduración y regulación de la respuesta inmune y el control de la inflamación. Existe un consenso a partir de revisiones bibliográficas y de meta-análisis que la lactancia proporciona al recién nacido cierta protección frente al desarrollo posterior de sobrepeso y obesidad, protección que estaría favorecida por la transferencia directa de bifidobacterias maternas al lactante.

    El consumo de probióticos en la infancia podría, por tanto, contribuir a corregir una disbiosis microbiológica intestinal que puede predisponer al sobrepeso y la obesidad. Dicha predisposición a un mayor riesgo de sobrepeso infantil se ha observado especialmente tras el suministro de antibióticos.

    Así pues, los niños pueden tomar Dieta y Más, si bien se recomienda su ingesta en niños a partir de los tres años.
  • La cantidad recomendada es de una cápsula por día.
  • De preferencia junto alimentos, pues de esa manera la supervivencia de los probióticos es mayor y también la llegada de los mismos al intestino, lugar donde deben ejercer su función.
  • Se recomienda utilizar Dieta y Más en una pauta de consumo de 3 meses de uso, 1 de descanso seguido de otros 3 meses de uso (3-1-3).

    Esta pauta de consumo debe seguirse durante 2-3 ciclos para obtener toda la potencialidad del producto.
  • No sucederá nada si solo es un día pues los probióticos de Dieta y Más tomados en los días anteriores seguirán haciendo efectos sobre la microbiota intestinal modificando positivamente su balance.
  • El propósito de Dieta y Más es actuar como coadyuvante de los necesarios cambios en el estilo de vida en personas con exceso de peso, auxiliando en el cambio de la microbiota intestinal hacia los patrones presentes en personas con normo-peso. Cuando se interrumpe su uso antes de lo recomendado la microbiota intestinal revierte a la situación previa y a medio plazo se sigue ganando peso.
  • Cada cápsula de Dieta y Más está compuesta por bifidobacterias (Bifidobacterium animalis subespecie lactis) en una cantidad de 1x10⁹ UFC y carbonato de Calcio (300 mg, equivalentes a 120 mg de calcio, 15% VRN).
  • Numerosos estudios experimentales y epidemiológicos han demostrado que la ingesta diaria de calcio es eficaz en la pérdida de peso, y que el metabolismo del calcio puede contribuir al balance de energía y por ello jugar un rol en el control del peso.

    Un incremento del calcio de la dieta reduce la lipogénesis y aumenta la lipolisis de manera que un incremento de calcio diario en la dieta de un obeso durante un año contribuye a la pérdida de 4,9 Kg de peso corporal.
  • BIOPOLIS es una compañía biotecnológica que ofrece servicios de investigación, desarrollo y producción a los sectores agroalimentario, farmacéutico, químico y energético y cuyo objetivo principal es la búsqueda de soluciones que contribuyan a lograr mejores suplementos probióticos.

    BIOPOLIS ha patentado una cepa (Bifidobacterium animalis subsp. lactis cepa CECT 8145), integrante de la microbiota comensal humana, que posee propiedades beneficiosas para prevenir y tratar la obesidad y patologías asociadas (síndrome metabólico, diabetes, dislipemia, patologías cardiovasculares, etc.), así como para mejorar la función inmunitaria, reduciendo la inflamación.


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